Los atardeceres pueden transmitir infinidad de cosas.
Nos hacen sentir indiferentes en el mundo, tanta belleza junta, creada por quién sabe qué o quién.
Colores que parecen sacados de la paleta de un pintor, mezclas tan perfectas que parecen artificiales.
Pero es que de lo que nunca nos damos cuenta, o lo que nos cuesta entender, es que la perfección, está en la naturaleza y que el ser humano, no hace más que tratar de imitarla.
Cada día, o siempre que pueda voy a dejaros un pedacito de cielo que se ve desde mi ventana.
La felicidad es a veces, algo escaso y me veo en la obligación de compartir uno de mis pequeños placeres para hacer a cualquier persona un poco más feliz.
